HISTORIA MASÍA MAS COLL

Alella, es un pueblo vinícola situado al norte de Barcelona. Es una de las denominaciones de origen más pequeñas de España, está situada en una zona montañosa a unos 2km del mar, lo cual le da un microclima propicio para el cultivo del vino. Cuando nos acercamos a esta población podemos empezar a entrever sus viñedos y sus masias.

Poco se conoce antes del siglo XII, puesto que se sabía que existía una casa pero no consta nada escrito.

En el siglo XII se conocía como Mas Tronat, albergarba campos, viñedos, caballeros, animales y campesinos.

Producía vino, fué una de las primeras casas, siguiendo la tradición vinícola de Alella.

Llegado el siglo XV adquirió el nombre actual de Mas Coll.

Fué la família Coll quienes decidieron transformar esta masía en una casa señorial.

De las dos épocas nos quedan sus legados, sus salones, sus bodegas, sus establos...

Cuando llegamos a Mas Coll, aparcamos en su parquing (antiguamente era una huerta de regadío), subimos por la cuesta llena de plataneros que era la antigua entrada a la montaña, donde se situa actualmente la urbanización Mas Coll, llegamos a su entrada donde dos cipreses nos dan la bienvenida (el ciprés era el árbol en el Mediterráneo que daba la bienvenida a la gente a las casas). Entramos por la entrada principal en el que era su jardín de invierno con su pino centenario y rodeado de moreras con vistas a la montaña donde antiguamente había viñedos plantados. Vemos su abrevadero cuya agua va a parar a un depósito subterráneo el cual era el encargado de regar las huertas de regadío y vemos su fachada principal.

Si nos fijamos bien esta casa ha sufrido muchas transformaciones (la primera planta está fabricada en piedra, la segunda en adobe y la tercera en ladrillo) desde la típica masía de una sola planta con ventanas, donde los animales dormían dentro en la planta de abajo y arriba la gente que se aprovechaba del calor que desprendían los animales, hasta lo que es actualmente, una casa señorial, donde la moda hizo substituir sus ventanas por balcones donde podemos ver las caras de los dueños esculpidas en piedra y de ángeles protectores y guardianes. En el 1776 bajo la propiedad de la família Coll añade unos cuerpos laterales que eran la capilla, el corral y un porche donde se llevaban a cabo reuniones y fiestas, adaptándose así al funcionalismo de la vida y demostrando sus épocas de bonanza.

Los establos se situaban en la parte posterior de la casa siendo actualmente una finca privada. En la iglesia de Alella podemos encontrar la lápida de Gavriel de Coll antiguo propietario y caballero de dicha masía que fué enterrado en la iglesia a cambio de un orinal de plata que donó (según cuenta la leyenda).

Si entramos en la casa veremos que la parte inferior toda en piedra deja entrever sus tres cuerpos originales, la cocina, una sala que se cree que era para guardar los utensilios de labranza y la bodega al fondo. La entrada principal conserva su recibidor, su aparador, un trillo, una máquina para pelar las mazorcas y un banco que era un donde las novias colocaban su ajuar. La cocina conserva su chimenea y su despensa, con la pila en mármol, también podemos ver cocinas de guisar más "nuevas" en hierro o porcelana. Podremos ver utensilios de cocina, cántaros de agua y de aceite, básculas... y la antigua portezuela que abría el horno. La sala de la derecha a parte de utensilios de labranza conserva una fuente cuya pintura data del siglo XVIII y se comunica con un antiguo silo donde se almacenaba grano.

En los servicios todavía se conservan los restos de la comuna de madera.

Una vez entramos en la bodega podíamos ver el modo de fabricación del vino,la uva entraba por la ventana y caía en el lagar primero se pisaba la uva, el líquido (mosto) iba a parar a tres cubetas. Luego se premsaba y por último se almacenaba en barriles para transformarse en vino.

En el lateral de la casa (ahora cerrado al público) encontrábamos la antigua capilla con la sacristía (esto denotaba riqueza porque no todo el mundo poseía en su casa una capilla).

Si subimos por la escalera (sus baldosas pintadas a mano datan del siglo XVIII) a la segunda planta, cambiará del todo nuestra percepción, puesto que esta planta era detinada a los aposentos y salas de la família, podemos ver diversas alfombras originales hechas con mosaico hidráulico pintado a mano, algunas pinturas originales conservadas tras la resturación de la casa, pero dañadas por las diferentes obras que se hicieron, hay aparadores, mesitas de noche...

Esta planta también da al jardín de verano bordeado por diversos tilares y coronado en su centro por una magnolia, los árboles y las dos fuentes dan ese frescor tan buscado en verano.

La tercera planta ahora cerrada al público era donde residian los masoveros (las personas que se encargaban del cuidado y las labores de la casa).

 

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